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Ramón Peralta

El argumento mas común que esgrimen aquellos que rechazan la inmigración es, que la población de Estados Unidos no resiste mas habitantes de lo que tiene y que por tanto, hay que cerrar las puertas a la inmigración, sobre todo de aquellos grupos, que ellos consideran “inferiores”, ya sea por su procedencia o por el color de la piel. Estas categorías varían de acuerdo al momento político que se vive, así un grupo que es odiado hoy, mañana se convierte en preferido.

Un ejemplo típico es el caso de los afganos. Cuando sucedió el ataque del 11 de septiembre, la furia de la población americana se volcó en contra de todo lo que fuera de origen árabe, identificados como musulmanes, y específicamente, afganos, a los que a todos se les bautizó como “talibanes”. Este último grupo se convirtió en un símbolo demoniaco y fue utilizado por el Presidente Bush para arrastrar la simpatía del pueblo norteamericano para llevar a cabo su invasión a Afganistán. Muchos de los residentes del país de procedencia del Medio Oriente sufrieron ataques y vejaciones por los celosos nativos, que en ese momento no supieron distinguir entre el pequeño grupo que llevó a cabo los ataques y los inocentes ciudadanos que residían en el país y que nada tenían que ver con los atentados.

Esa percepción negativa se mantuvo durante los 20 años que duró la ocupación de Afganistán hasta que llegó su final en el presente año. El derrumbe del gobierno títere afgano trajo un cambio en la percepción de los norteamericanos hacia ese pueblo, alimentada por los medios, y desde entonces aparecieron afganos “buenos” y “malos”. En ese sentido, se declaró como urgente dar alojamiento a los “buenos” en territorio americano. Los prejuicios se echaron a un lado y se estima que el gobierno buscará alojamiento en territorio americano a por lo menos 123,000 civiles afganos por razones humanitarias. En esa acción se han ofrecido como voluntarias, numerosas organizaciones y entidades, prestas a facilitar alojamiento y atenciones a los refugiados afganos. De repente se echaron a un lado los prejuicios y se tendieron las manos de bienvenida.

Las medidas de abrir las puertas a los refugiados afganos las vemos con buenos ojos, lo que no aceptamos es, que se usen tratos totalmente diferentes con los refugiados haitianos que tocan a las puertas de América por las mismas razones que los afganos. Es más, nosotros nos atreveríamos a decir, que la situación que hoy atraviesan los haitianos es peor que la que se da en Afganistán. Por un lado, Haití está sumido en una crisis política de altas proporciones. Recientemente, su presidente fue asesinado y no hay manera de que pronto se encuentre una solución política a ese problema de orden institucional. Por otro lado, la nación fue estremecida por un terremoto, que ha dejado miles de muertos, grandes daños materiales y cientos sin hogares, cuando todavía hay miles de desalojados como consecuencia del terrible terremoto del 2010, que dejó alrededor de 200,000 muertos.  Lo peor de la situación es, que no hay institución alguna apta para hacer frente a tan graves problemas y eso es lo que ha dado lugar a que miles de ciudadanos haitianos se hayan aventurado a buscar auxilio en las fronteras de otras naciones.

Haití es la nación mas pobre del mundo occidental, carente de recursos y dejada al abandono por otras naciones, entre ellas Estados Unidos. No hay lugar a dudas, que Haití es un caso que merece una atención urgente, ya que, es un pueblo que ha llegado a los límites de la desesperación, donde el hambre y la pobreza extremas se han convertido en los signos de su existencia. Por eso, vemos con preocupación el rechazo y malos tratos que las autoridades norteamericanas  han dado a aquellos haitianos que hoy llegan a sus fronteras, donde están siendo pateados y sacados para ser depositados en un país donde no hay las mínimas condiciones para vivir y cuando al mismo tiempo, se abren las puertas a miles de afganos sin que eso sea un problema. Estados Unidos tiene la capacidad de convocar a la comunidad internacional, así como lo hace cuando quiere lanzar una guerra, para ir en ayuda del pueblo haitiano y evitar la penosa situación que se está dando en la frontera. Creemos que los haitianos merecen el respeto y los buenos tratos que se le dan a otros.

  

 

 

 

 

 

 


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